El dinero
A las nueve de la noche, la caja cuadra o no cuadra.
Y si no cuadra, la pregunta no es cuánto falta: es dónde se fue. Itzli está armado para que esa pregunta tenga respuesta antes de que alguien se vaya a su casa.
Por qué una caja compartida nunca cuadra
Cuando tres personas cobran sobre la misma caja, el faltante no tiene dueño. Nadie mintió: se dio un cambio de más, se cobró un estudio al precio viejo, alguien sacó efectivo para el gas y lo iba a anotar. Al final del día hay una diferencia y una conversación incómoda que no lleva a ningún lado, porque no hay forma de saber en cuál de los tres turnos pasó.
El cierre
Cómo cierra un turno
Cuatro pasos, y el tercero es el que cambia todo.
Abre con su fondo
El cajero declara con cuánto empieza. Esa hora es el inicio de la ventana del corte, y todo lo que se cobre después cae dentro.
Cobra durante el turno
Cada cobro emite su recibo, se puede reimprimir en ticket o en carta, y queda atado a la orden que pagó.
Cuenta a ciegas
Al cerrar, el sistema NO le enseña cuánto debería haber. Primero cuenta el efectivo físico y lo declara; después aparece la diferencia. Si viera el número esperado, lo escribiría.
Se arquea por método
El efectivo se concilia aparte de la tarjeta y de la transferencia. Mezclarlos esconde justo el faltante que estás buscando: solo el efectivo se puede ir en un bolsillo.
Los detalles que muerden
Lo que suele descuadrar, y qué hace Itzli
Si la red se cae en el peor momento y el cajero le da otra vez, el segundo intento devuelve el cobro original en vez de duplicarlo. No hay un cobro fantasma que después nadie sabe de dónde salió.
No se deja cobrar, y el bloqueo dice cuál estudio y qué le falta. Cobrarla sería dar por saldada una línea sin importe: el descuadre nacería ahí y aparecería semanas después.
Se registra como retiro o como gasto desde la misma caja, en el momento. Deja de ser un billete que faltó y pasa a ser un movimiento con concepto.
Una nota de crédito puede devolver efectivo, y ese egreso entra al corte del turno que lo pagó. Si no, cuadraría el papel y no la caja.
Se ata al corte que estaba abierto cuando ocurrió, no al de la hora en que subió. Si no, doce cobros de campo caerían todos juntos al final del día y ningún corte del rancho cuadraría jamás.
Y de ahí a la factura, sin volver a teclear
El cobro ya sabe qué se pagó y de qué orden. Facturar es timbrarlo: CFDI 4.0 con sus complementos de pago, y notas de crédito cuando hay que devolver. Los conceptos del SAT no se traducen ni se inventan — salen del catálogo oficial.
Si tu caja no cuadra, no pagas
Sesenta días. Es la única garantía que damos y es sobre esto, porque es lo que un dueño de laboratorio puede comprobar solo, sin creernos nada: si al cabo de dos meses tu caja sigue sin cuadrar, no nos pagas.
Que cerremos un turno contigo
En la demo abrimos una caja, cobramos un par de órdenes, sacamos un gasto y la cerramos a ciegas. Con tus precios, no con los de un ejemplo.
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